La cereza es una fruta excepcional. Además de su estética atractiva (su forma redondeada, carnosa y su color rojo intenso), ideal para hacer un regalo, posee enormes propiedades para la salud:

  • Contiene antioxidantes como la melatonina, que favorecen la regulación del ritmo cardiaco y los ciclos del sueño del cuerpo, y antocianinas, que ayudan en la reducción de enfermedades cardiacas y  del cáncer. Reducen además la inflamación producida por enfermedades como la artritis o la gota y, por lo tanto, el dolor.
  • Son fuente de vitamina A,  C, E, potasio, magnesio, hierro, ácido fólico(muy interesante en el embarazo y la infancia) y fibra.
  • Son conocidas como “alimento del cerebro”, ayudando en la salud del mismo y en la prevención de la pérdida de memoria.
  • Comer cerezas reduce el riesgo de diabetes. Siendo aptas también para el consumo de los pacientes con diabetes, dado que no contienen más glucosa que frutas como la pera. Su índice glucémico es 22.
  • Y un largo etcétera como su contenido en fibra, su ayuda a la recuperación muscular, la mejora de la piel, las uñas o el cabello, incluso contribuye a la reducción de la celulitis y los síntomas de la menopausia.

Más allá de los aspectos científicos, es un fruto que se comparte y del que toda la familia disfruta. A los niños les encanta y les resulta una fruta apetecible y cómoda.

Es una fruta excelente para comer sola, en ensalada, en macedonia, en mermelada...

Aproveche los meses de su producción para degustar una fruta exquisita y recogida con mimo en un entorno excelente para su cultivo.